![]() NOIS - ¿Te sientes o te consideras gay? MS: No, cualquier cosa menos 'gay'. Como puede un misántropo definirse como 'gay'? [* en ingles: 'gay' significa también 'alegre']. Soy perfectamente consciente de que discusiones acerca de 'cómo quieres que se te llame' son contraproducentes. También comprendo que para muchos la palabra 'gay' es ya un mero referente internacional que todo el mundo cree entender. Pero mi intención no es poner las cosas fáciles. Y a veces tampoco quiero que se me entienda. NOIS - ¿Es el concepto de "gay" un problema en si mismo? MS: Sí. Definirte como 'gay' te incorpora inmediatamente a las filas de una guerra sexual en la que se espera que 'afirmes' tu sexualidad - una obligación más penosa que el hacer la mili en Vietnam o Chechenia, ya que en dicha guerra no hay ni permisos, ni plazo fijo de servicio, ni posibilidad de que te manden a casa si caes herido. 'Gay' no es sólo la descripción de una preferencia sexual, sino que implica también un estilo de vida Y una esencia, una ideología Y una condición supuestamente innata. No hay escapatoria. Creo que hay incluso un libro que se titula "El Alma Gay". O sea: que nuestra esencia 'gay' es inmortal y eterna - una idea verdaderamente espantosa... NOIS - ¿Es lo mismo un gay mediterráneo o latino que un gay anglosajón? MS: Hay un dicho: 'un mariquita es un mariquita vayas donde vayas'. Pero no es así: un 'gay' es un 'gay' vayas donde vayas. Porque ser gay es ser un producto del consumerismo norteamericano de finales del siglo XX - algo tan homogéneo y globalizado como McDonald's. De ahí la importancia que los gay-istas [* los que militan por una identidad 'gay] dan a la 'visibilidad' y al 'orgullo'. Es así como mantienen la consistencia del producto, y nos imponen una especie de conformidad Protestante en el ámbito sexual: tu sexualidad debe ser 'visible' a ojos del mundo, debes dar testimonio, debes actuar y sentirte como lo hacemos nosotros. Si no: 'estás aun en el armario' o eres víctima del 'auto-odio'. Un sinfín de formas indígenas, tradicionales, misteriosas, no-habladas, ocultas', y católicas con 'c' minuscula, de expresar el deseo entre miembros de un mismo sexo están siendo apropiadas, asimiladas y eliminadas por el evangelismo intolerante de los 'gay-istas'. NOIS - ¿Cuáles son las limitaciones de una hipotética identidad gay así como de las subculturas de esa identidad? MS: No hay limitaciones - siempre y cuando estés dispuesto a ser un esclavo de tu 'sexualidad', y (lo que es lo mismo) pagar tu cuota a los comerciantes de 'estilos de vida'. NOIS - ¿Qué podríamos definir por postgay? ¿Y por antigay? MS: No titulé el libro 'post-gay' adrede. Hubiera sido bastante aburrido, y además la noción me parecía un poco engreída. Los contribuyentes al libro, tenían todos muchos huesos a roer. Sobretodo yo. Pero, la idea del libro no era crear una nueva identidad o movimiento 'anti-gay'. Muchos estaban de acuerdo con nuestras críticas pero me atacaron por no presentar una ideología alternativa - por negarme a hacer el papel de Moises Maricón para los Hijos de Sodoma, y conducirles a la Tierra Prometida. Lo que el libro ofrecía era un espacio intelectual en el que discutir la no-heterosexualidad más allá de las típicas censuras politico-comerciales. Sé que esto puede parecer un lujo obsceno para algunos, pero qué le vamos a hacer. NOIS - Tus posiciones (anti-gays) podrían debilitar un movimiento que necesita aún claramente de la energía y el entusiasmo de una identidad colectiva? MS: Sí. Pero eso puede pasar con cualquier crítica honesta que uno haga. Cuando se publicó Anti-Gay, hace cuatro años, muchos criticaron que se publicase precisamente en aquel momento político. Mi respuesta fue la siguiente: 'Cuál es el momento adecuado para publicar la verdad?'. Por otro lado, creo que tu pregunta infravalora la fuerza del gay-ismo, así como su poder de censura contra todo aquello que no le agrada - simplemente subiendo el volumen de la fiesta. En Londres, una discoteca gay, la más grande de Europa, modificó sus carteles publicitarios de manera que dijesen: 'No somos Anti-Gay sino que estamos ORGULLOSOS de ser gay!' NOIS - Los gays, ¿necesitamos tener una identidac gay? MS: No me lo preguntes a mí. Pregúntaselo a los capitalistas gays que se han enriquecido vendiéndonos la identidad gay más barata que han sabido encontrar al precio más alto y sin la más mínima verguenza. NOIS - En España, la polémica está entre identidad gay (que para algunos es = geto) o una hipotética integración en la sociedad, ¿Es una confrontación real o siempre necesitaremos de un espacio real de "encuentro", con lo cual la homosexualidad siempre necesitará de un "gueto"? MS: Creo que la confrontación que me presentas es falsa. La integración de la homosexualidad en la sociedad se lleva a cabo precisamente a través de la identidad gay. La creciente tolerancia de la sociedad 'hetero' hacia los homosexuales está directamente relacionada a la extensión de la idea que la homosexualidad vive, aprisionada, dentro de los cuerpos de los homosexuales - lo cual viene a ser es el Primer Principio del gay-ismo ('soy así de nacimiento'). Al apoyar a los 'gays' los 'heteros' liberales simplemente están afirmando su 'heterosexualidad' (es así que la 'homofobia' se caracteriza como un producto patológico del 'ser secretamente un gay'). Por otro lado, algunos de los mas apasionados defensores de la identidad gay en USA y Gran Bretaña son claramente de derechas y viven obsesionados por una integración a las instituciones existentes; quieren que los gays se adapten a ellas y no lo contrario. Lo que todo gay-ista desea, independientemente de sus ideas politicas, es sustituir todo deseo entre miembros del mismo sexo por una identidad gay. Buscan, de hecho, la institucionalización del deseo. De ahí el enfasis en luchar por el derecho al matrimonio. Pero muchas veces el deseo se desborda más allá de la identidad - como sabe toda pareja de casados. NOIS - Yo creo que, a pesar de lo que dices, los gays somos extremadamente críticos con nosotros mismos. Quizá seamos el único sector de la sociedad que se cuestiona a si mismo que se ríe de si mismo. ¿Te parece así? MS: Por supuesto, los homosexuales pueden ser los mas auto-críticos, y los que más se rien de si mismos. Pero no va a ser así si la policia gay-ista consigue lo que se propone. La reacción de la prensa gay al libro me demuestra que esto es así. Sin excepción alguna atacaron al libro, y sin el mas mínimo sentido del humor. Se me tachó, entre otras cosas, de 'peligroso', 'irresponsable', de ser 'una Margaret Thatcher despiadada' (bella tautologia), 'aplastantemente cínico', y, por supuesto, el peor crimen imaginable en el universo gay-ista, de que me 'auto-odiaba'. Pero no me quejo; era claramente la reacción que me esperaba. Anti-Gay (el libro) fue como acercar un micrófono a los altavoces rimbombantes de la cultura gay, y disfrutar del feedback ensordecedor que se produjo. Lo único que me sorprendió fue la mucha gente que oyó el estruendo y se sintió dolida. Semana tras semana, el semanal gay británico denunció el libro con una saña increible. Sus esfuerzos por proteger de malos pensamientos a los fieles fueron recompensados con la elección, por los mismos lectores, de mi libro como uno de los 'Libros del Año'. Quizás, pues, haya esperanza. |
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